Enemigos de la excelencia en liderazgo

enemigoEnemigos de la excelencia en liderazgo

 “Aquel que asume la soledad del poder es porque nunca fue un líder”

 Hay siete enemigos silenciosos, y peligrosos que evitan que una persona logre el liderazgo, y son las siguientes:

1.- El Egoísta: Las personas egoístas son incapaces de conformar un equipo de trabajo. Sólo pueden conseguir conjuntos de obsecuentes que se mantiene en su posición alimentando su ego. En su afan de quedar bien con “el líder”, corroboran toda decisión intimidados por su personalidad egoísta. De está forma constituye un grupo de “corroboradores” en vez de un equipo de colaboradores. En las crisis, los egoístas quedan absolutamente solos, porque nadie le quitara el privilegio de devorar todo su fracaso sólo.

2.- El Desconfiado: Si el líder desconfía de su gente, su grupo engendrará desconfianza y sospecharán el uno del otro, por cualquier motivo. Esto trae como consecuencia, que no compartan sus ideas con el líder ó con el resto del grupo de trabajo, por el temor de revelar información vital y comprometedora de sus actos. En las crisis, todos se sienten traicionados y se culpan mutuamente sin encarar una solución integradora. El principio de la desintegración grupal es la desconfianza.

3.- El Soberbio: La falta de humildad en el liderazgo, estanca totalmente la creatividad de un grupo de trabajo. Nadie quiere aportar sus ideas creativas, cuando “el líder” es incapaz de recibirlas, y procesarlas con interés. El soberbio cree que todo lo que hace es perfecto, y desprecia olímpicamente los aportes de quienes están debajo de su nivel de autoridad. Esto trae aparejado una enorme falta de entusiasmo de parte de su equipo de trabajo. En las crisis se descubre que muchos habían advertido de antemano y con tiempo lo que estaba por ocurrir, y para evitar el mal momento de comentárselo al soberbio dejaron que este lo descubriera demasiado tarde, y no pudiera hacer nada al respecto.

4.- El Omnipotente: Al que pretende que nunca necesita ayuda, nadie lo ayudará para no ofenderlo. El grupo de trabajo proyectará que nunca ocurra nada que el “líder” omnipotente no pueda solucionar por sí mismo. La gente tendrá la tendencia de acercarle una mayor cantidad de problemas sin resolver, que los debe atender personalmente, y cuando sobrevenga una crisis estará sobrecargado de tareas inconclusas, con riesgo de ser aplastado.

5.- El Sabelotodo: El sabelotodo tiene la tendencia a opinar de todas las cosas. A veces sufre de incontinencia verbal. Cuando es descubierto en un exceso, hablando con suficiencia de lo que ignora, pierde la credibilidad de su grupo de trabajo, y adquiere la categoría de charlatán. Es muy alarmante la cantidad de “líderes” capaces y bien intencionados, que caen en la trampa del descrédito, por no seleccionar adecuadamente los temas donde vierten sus comentarios y opiniones. Un charlatán es siempre la última persona a la que se acude en una crisis. De todas maneras, el sabelotodo ya lo sabe.

6.- El que compite contra su grupo de trabajo: El “líder” que compite contra su equipo de trabajo, lo hace en una desigualdad de fuerzas que implica deslealtad. La gente suele dejar ganar a su “líder” para que se sienta bien consigo mismo, y no los moleste pidiendo permanentes revanchas. El problema es que mientras el líder se entretiene y conforma ganándole a su equipo de trabajo, sus verdaderos competidores le pasan por encima, y le ganan en la tarea. En las crisis el equipo de trabajo no sabe si debe alentar al líder ó al problema en mención.

7.- El Humillante: Un grupo de personas resentidas tendrá la tendencia a quebrarse, antes de enfrentar el desafío de una crisis. La humildad es una virtud que cada uno debe desarrollar por su propia decisión. El “líder” que cree que está a la cabeza para humillar a su grupo de trabajo faltándoles el respeto, cosechará mucho más resentimientos que humildad. Un líder sabio y astuto desarrollará la humildad necesaria de su equipo de trabajo por imitación, y no por humildad reiterada

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